El escenario internacional del tabaco atraviesa un proceso de reconfiguración donde las decisiones globales impactan de formas muy diversas en cada economía regional. Producto de las declaraciones del dirigente tabacalero salteño y expresidente de la Asociación Internacional de Productores de Tabaco (ITGA), José Javier Aranda, pudimos conocer la visión del sector primario frente al avance tecnológico y los desafíos productivos locales. En el marco del foro Technovation 2026, Aranda destacó que, ante la meta planteada por firmas como Philip Morris de avanzar hacia un horizonte libre de cigarrillos convencionales en los próximos años, el dato positivo para las provincias del Norte es que plataformas como IQOS, y los desarrollos de firmas como BAT o China, continúan demandando materia prima. Al confirmarse que todas estas nuevas tendencias e innovaciones usan tabaco, los productores tienen garantizada la continuidad de la actividad, debiendo prepararse técnicamente para abastecer este mercado.
Sin embargo, el ex titular de la ITGA fue sumamente autocrítico respecto a los indicadores de eficiencia agronómica que registra la provincia de Salta en comparación con los líderes mundiales observados durante sus misiones oficiales a países como Italia. «Acá nosotros en Salta, si no estás en 2.800 o 2.900 kilos por hectárea, cada vez se hace más difícil la producción. En los otros países ya están hablando de forma normal de 4.000 o 4.500 kilos», diagnosticó Aranda. Frente a la constante merma y las dificultades administrativas que rodean la llegada de los recursos del Fondo Especial del Tabaco (FET), el dirigente remarcó que la única salida para sostener la rentabilidad es mejorar los rendimientos en los lotes. Para resolver este cuello de botella, instó a trabajar de manera coordinada entre la industria, las cooperativas y los productores primarios. A pesar de que en las chacras salteñas se ha incorporado una gran cantidad de tecnología —incluyendo modernas cosechadoras y plantadoras— y se cuenta con el soporte de ingenieros agrarios, el sector sigue enfrentando el gran problema de no poder superar el techo de los 2.500 kilos promedio por hectárea.
La defensa del productor en las COP y la miopía de la OMS
La agenda gremial internacional también ocupó un lugar preponderante en el análisis de Aranda, quien repasó la importancia estratégica de la ITGA. La institución nuclea a más de 45 millones de productores a nivel global, cuenta con 25 países miembros y fue fundada hace 42 años por cinco países pioneros, entre ellos Argentina. «Es la única voz que tenemos a nivel mundial que es escuchada», valoró el dirigente salteño, quien durante sus cuatro años de gestión al frente de la entidad participó activamente de las Conferencias de las Partes (COP) del Convenio Marco de la OMS. Durante dichas cumbres, Aranda denunció de manera sistemática que la Organización Mundial de la Salud persigue al eslabón más débil de la cadena, el productor primario, en lugar de combatir a las redes que falsifican cigarrillos o promueven el comercio ilícito.
El representante gremial lamentó la falta de visión estratégica de algunos gobiernos, citando el caso paradójico de Brasil. Si bien el país vecino se posiciona como el exportador de tabaco más grande del mundo con un volumen aproximado de 700 millones de kilos anuales que dinamizan economías y generan empleo masivo en sus municipios, cuenta con funcionarios dentro de la propia OMS que atacan a sus mismos compatriotas productores. Aranda reveló que durante sus cuatro años de mandato solicitó formalmente más de 15 audiencias al presidente de la Organización Mundial de la Salud para demostrarle una realidad de mercado matemática: si un país de América Latina deja de plantar tabaco por presiones regulatorias, el mercado es absorbido de inmediato por otra potencia agropecuaria como China, que en menos de un año es capaz de igualar los kilos que producen Brasil, Argentina o Colombia juntos. El dirigente concluyó afirmando que la ITGA continuará trabajando codo a codo con las cámaras de Salta y Jujuy para frenar el mercado ilegal, estabilizar las recaudaciones y recordarle al organismo sanitario que la única vía eficaz para reducir el tabaquismo no es asfixiando a las familias rurales que generan empleo, sino educando al consumidor.