martes, 13 octubre 2026
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Demian Pintos reveló que las plataformas globales de Philip Morris ya utilizan tabaco de Salta y busca producir tecnología libre de humo en Argentina

El Director General de la compañía para el Cluster Sur analizó el rezago y el potencial del mercado local, las tres claves indispensables para acelerar la conversión de los fumadores adultos y el severo impacto del contrabando en el norte del país.


Hace catorce años, Philip Morris International (PMI) comenzó una transformación corporativa profunda destinada a cambiar de hábito a las personas que fuman cigarrillos convencionales. Esta estrategia se basa en el desarrollo de soluciones denominadas libres de humo que, a largo plazo, presentan un potencial muy amplio para reducir el riesgo asociado a estos productos. En el marco del Technovation 2026 en Buenos Aires, el Director General de la empresa para el Cluster Sur —región que abarca los mercados de Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y Bolivia—, Demian Pintos, detalló que hace más de una década lanzaron su plataforma estrella, IQOS (tabaco calentado), y compartió los tres grandes objetivos de este encuentro: difundir la historia de transformación de la compañía, exponer la tecnología y la ciencia detrás de los dispositivos y debatir sobre los procesos de cambio que experimentan otras industrias y la sociedad en su conjunto.

Al analizar la inserción de estas tecnologías a nivel local, Pintos reconoció que Argentina está comenzando este proceso con retraso, tratándose de una transición que ya lleva más de diez años de evolución en otros puntos del planeta, acumulando más de 109 países donde estos productos se comercializan de manera formal. En ese sentido, el directivo reveló un dato estratégico para las economías regionales: en muchos de esos mercados internacionales, los insumos de tabaco calentado ya contienen tabaco producido en la provincia de Salta. Para la corporación, este hito histórico fundamenta el comienzo de la transformación del mercado local.

Según el ejecutivo, el consumidor argentino se encuentra buscando activamente estas opciones menos nocivas, pero advirtió que para acelerar el proceso de conversión de los fumadores adultos se necesitan tres condiciones indispensables:

1. Acceso legal a los productos: Pintos señaló que cuando los marcos regulatorios son deficientes o imponen prohibiciones estrictas, el consumidor termina buscando los dispositivos en el circuito ilegal. Esta situación no beneficia al usuario, al Estado ni a la industria local que sostiene las cadenas productivas.

2. Acceso libre a la información: La empresa considera fundamental que el fumador adulto cuente con la libertad de conocer la ciencia y la evidencia detrás de estas plataformas para tomar sus propias decisiones.

3. Sustentabilidad de las compras de materia prima: El tabaco que la firma adquiere en Argentina se destina tanto a los cigarrillos tradicionales como a las nuevas plataformas tecnológicas. Por lo tanto, apostar por estos productos constituye la vía para seguir incrementando los volúmenes de compra y la producción tabacalera local, tal como se viene registrando de forma sostenida durante los últimos tres años.

La amenaza del mercado ilícito y el espejo de Italia

Durante la entrevista, el Director General fue tajante al señalar que el mayor riesgo que afronta la industria tabacalera nacional radica en el comercio ilícito, apuntando de forma específica al contrabando de cigarrillos tradicionales. Se trata de productos que ingresan al mercado de manera ilegal, fabricados mayoritariamente fuera de las fronteras de Argentina y utilizando tabaco que no es de origen nacional. Pintos alertó que en muchas de las regiones del norte de Argentina, esta mercadería clandestina llega a representar entre el 30% y el 50% de las ventas totales de los comercios locales.

Este problema logístico y fiscal se replica en todos los países de la región, impactando severamente en los ingresos fiscales de las provincias y de los estados nacionales, registrando pérdidas totales estimadas en aproximadamente 8 billones de dólares (8.000 millones de dólares) a escala latinoamericana. El directivo remarcó que la solución requiere un trabajo conjunto entre la industria y los distintos organismos del Estado, instando de manera especial a que los propios consumidores de las provincias tabacaleras ligadas a la actividad sean los primeros en rechazar estos productos prohibidos. Aunque los precios de los cigarrillos ilegales suelen ser muy económicos y accesibles, Pintos afirmó que si se frena la demanda, será más viable evitar la oferta a largo plazo.

En contraste, el despliegue de las plataformas de tabaco calentado como IQOS actúa como una herramienta directamente proporcional para reducir el mercado ilícito, debido a que los dispositivos tecnológicos son sustancialmente más difíciles de copiar, imitar y comercializar de manera clandestina. Mirando hacia el futuro, Pintos citó el caso de Italia, un mercado con similitudes culturales a la Argentina que aceleró su conversión de hábitos y transformó su industria de exportación, convirtiéndose en un centro de producción, desarrollo, innovación y logística internacional que dinamizó la compra de tabaco crudo. «Para nosotros la apuesta con Argentina es esa: queremos que Argentina sea el primer país donde estos productos se producen en Latinoamérica», concluyó.

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