El cierre del encuentro internacional Technovation 2026 en la ciudad de Buenos Aires dejó definiciones de alto impacto para la dirigencia del Norte Grande. Producto del diálogo con el vicepresidente de la Cooperativa de Productores Tabacaleros de Salta (Coprotab), Lucio Paz Posse, pudimos conocer el análisis del sector productivo sobre las dos jornadas de debate y las proyecciones impositivas críticas para las economías regionales. El dirigente calificó como una medida acertada la aprobación —mediante una resolución conjunta entre el Ministerio de Salud y la Jefatura de Gabinete— de la comercialización de nuevas tecnologías como el tabaco calentado y las bolsitas de nicotina, argumentando que el consumo ya existía en la informalidad, alcanzando actualmente a más de 1.400.000 personas en nuestro país.
Sin embargo, Paz Posse advirtió que el desafío urgente que tiene la dirigencia y el Estado por delante es trabajar de manera inmediata en una normativa que venga a legislar la materia impositiva sobre este nuevo mercado. «Argentina está perdiendo alrededor de 300 millones de dólares por el hecho de que estos productos se comercializan a los valores del mercado internacional pero no pagan impuestos», diagnosticó el directivo. Al no tributar, los introductores e importadores concentran un gran negocio comercial, mientras el sector productivo busca que comiencen a aportar al Fondo Especial del Tabaco (FET), un recurso que resulta fundamental para el sostenimiento de las siete provincias tabacaleras del país, especialmente Salta, Jujuy y Misiones, donde gran parte de la población vive directamente de esta actividad agrícola.
Frente a los temores de una merma en las compras de materia prima cruda ante el avance de las alternativas sin humo, el vicepresidente de la Coprotab llevó tranquilidad a los productores utilizando casos testigos a nivel global expuestos durante el foro. Citó los ejemplos concretos de Italia y Polonia, países netamente productivos que fueron mutando su estructura industrial hacia la elaboración de insumos tecnológicos para dispositivos como IQOS o Heets, demostrando que el proceso no solo no generó una menor demanda de tabaco, sino que aumentó la demanda global. Asimismo, ponderó la inversión general de Philip Morris que supera los 16.000 millones de dólares en tecnologías orientadas a lograr opciones menos perjudiciales para la salud al eliminar la combustión directa, validado en las jornadas por paneles de médicos que explicaron que, si bien la nicotina mantiene su complejidad, los efectos nocivos en las personas humanas disminuyen sustancialmente, fijando metas corporativas para terminar con el cigarrillo tradicional en los próximos 10 años.
El impacto millonario que espera el bolsillo del productor
La estrategia de la Coprotab apunta no solo a lograr que tributen las nuevas tecnologías, sino también a combatir fuertemente la subfacturación y la evasión fiscal que afecta a la recaudación tabacalera tradicional, una cifra que los productores estiman en unos 500 millones de dólares. «Nosotros si sumamos esos 500 millones de dólares, más los 300 millones que podría recibir el Estado nacional por estos nuevos productos y nuevas tecnologías, estamos hablando de una masa de entre 800 y hasta casi 900 millones de dólares», detalló Paz Posse de forma minuciosa.
Para la producción de la provincia de Salta, el ordenamiento de este esquema fiscal e impositivo representaría un ingreso de no menos de 30 millones de dólares anuales para el sector. Al desglosar las cifras mensuales, el vicepresidente de la Coprotab precisó que significarían entre 2,5 y 3 millones de dólares por mes directo al bolsillo del productor tabacalero, un flujo de recursos estratégico que dinamizará de forma inmediata la economía local del Valle de Lerma, el Valle de Sianca, el sur de la provincia y la región de El Jardín. El dirigente concluyó haciendo un llamado a trabajar en conjunto entre las cámaras de productores, la Federación, la cámara de la industria y las autoridades de los Ministerios de Economía y de Agricultura para revertir la falta de rentabilidad actual derivada de un Fondo Especial del Tabaco que no recibe los recursos que legalmente le corresponden.
