La negociación por el precio del tabaco en Argentina enfrenta un escenario internacional sumamente complejo. Según Miguel Testa, la actividad atraviesa un ciclo de sobreoferta global con grandes volúmenes en países competidores como Brasil, Zimbabue y Tanzania, lo que ha generado un sobrestock acumulado desde la post-pandemia. A esto se suma una drástica reducción de la demanda de China, que ha recortado un 30% sus pedidos de tabaco empacado en Argentina, dificultando la colocación de una producción que este año se ajusta precisamente a los requerimientos de ese mercado.
Testa señaló que el «descalce» entre la macroeconomía y la microeconomía argentina agrava la situación: mientras los costos de producción para el productor son altísimos, la evolución del dólar hace que el precio internacional sea cada vez menos competitivo para la reposición. Esta incertidumbre cambiaria ha provocado que los clientes internacionales no emitan órdenes de producción, resultando en galpones «abarrotados» de tabaco en Salta y Jujuy. Para proteger la integridad de la materia prima y evitar esperas de hasta cuatro días bajo el sol, las cooperativas han comenzado a implementar sistemas de turnos estrictos ante la falta de espacio físico.
A pesar del difícil panorama, Testa destacó que las posturas entre las partes no son «antagónicas» y confía en alcanzar un acuerdo en la próxima reunión del 27 de febrero en Jujuy. El objetivo es lograr un consenso que permita «salir todos juntos» de la crisis, optimizando costos mediante alianzas estratégicas —como la de Cooperativa de Jujuy con Massalin y Alliance— y asegurando que la recaudación del FET llegue directamente al bolsillo del productor sin evasiones impositivas.