Detrás de la acción cotidiana de encender un cigarrillo comprado en la ilegalidad, se esconde una problemática que atenta contra el esfuerzo de generaciones. Según fragmentos del documental «Humo», el contrabando se ha consolidado como un delito que multiplica ganancias a costa de la producción legal. Mientras un atado ilegal cuesta apenas centavos en la frontera, su venta descontrolada genera un agujero fiscal que hoy se estima en 11 billones de dólares a nivel regional, afectando la sostenibilidad del campo argentino.
El impacto más grave de esta actividad ilícita recae sobre el Fondo Especial del Tabaco (FET). Dado que el cigarrillo de contrabando evade todos los impuestos, el fondo —esencial para equilibrar los costos de la producción— se ve severamente disminuido. Esto deja al productor en una situación de extrema vulnerabilidad, siendo el eslabón más castigado de la cadena. Para las familias tabacaleras, el tabaco no es solo un cultivo; es su forma de vida y el motor que mantiene vivo el arraigo en sus tierras.
La caída en la recaudación del FET, provocada por el avance de cigarrillos ilegales (principalmente desde Paraguay), pone en jaque servicios fundamentales como la cobertura de salud gremial, pero sobre todo, amenaza la continuidad de una producción que define la identidad de provincias enteras. Este fenómeno desafía a los Estados y a las instituciones, ya que no solo es una estafa al fisco, sino un ataque directo a la estabilidad de quienes han dedicado toda su vida a trabajar la tierra.
Mirá el documental completo por la Plataforma Flow.