El complejo agroindustrial tabacalero de la República Argentina articuló un enérgico llamado de alerta ante el avance sostenido del mercado negro y la evasión fiscal en el sector del tabaco. En una fecha clave para la reivindicación de las economías regionales del norte, la dirigencia y los productores locales advirtieron que la proliferación de redes de contrabando y la comercialización espuria de cigarrillos han dejado de ser un problema netamente fiscal para transformarse en una amenaza directa contra el sustento de miles de familias rurales y la supervivencia del cultivo.
La actividad tabacalera se desarrolla actualmente de manera formal en siete provincias argentinas, consolidando un entramado social de alta densidad demográfica y laboral en el NOA y el NEA. Este circuito genera de forma directa más de 60.000 puestos de trabajo genuinos, posicionándose como una de las herramientas más eficientes para mitigar el desarraigo en el interior del país. Sin embargo, la pérdida de participación de las marcas legales frente al circuito informal de cigarrillos desfinancia de forma directa las cajas provinciales y los fondos especiales destinados al sostenimiento de los plantadores.
Nicolás Lamas, productor tabacalero de tercera generación, expuso la profunda preocupación que atraviesa el sector primario debido a lo que definió como el gran enemigo de la actividad. El productor hizo un llamamiento explícito a la clase política y a los cuerpos legislativos para que asuman la responsabilidad de diseñar e implementar leyes sustancialmente más severas. El endurecimiento de los marcos punitivos y de control aduanero se presenta como la única salida viable para castigar con rigurosidad el flagelo del comercio ilegal y neutralizar estas amenazas comerciales.
A pesar de la compleja coyuntura regulatoria y fronteriza, Lamas aprovechó la conmemoración sectorial para enviar un saludo institucional y un reconocimiento a los hombres y mujeres que, con esfuerzo y sacrificio diario, sostienen la actividad en las fincas de la región. La conducción del sector reafirmó que el orgullo por la tradición productiva y la defensa irrestricta de la legalidad comercial constituyen las bases fundamentales para asegurar el futuro macroeconómico del negocio tabacalero en la Argentina.